Cante por derecho. Sin más artificios que su propia voz. Una garganta con peso y enjundia, con un registro espectacular. En base a un repertorio fiel a sus raices. Junto a los acordes de una guitarra. Fiel escudera que ensalza el sentir expositivo del artista. Una sucesión de palos que engarzan la madeja de la jondura y la autenticidad.