La zambomba se erige como la gran protagonista del mes de diciembre. Despierta cada año de su letargo para adueñarse de la Navidad jerezana. El sonido tan peculiar de este instrumento marca el compás de la fiesta. Detrás le sigue su inseparable pandereta o la propia botella de anís. Ésta, una vez bebida, se convierte en un instrumento característico de la celebración. En la mayoría de las ocasiones se suelen celebrar durante la noche, pero también existen zambombas diurnas. Éstas últimas van acompañadas de la gastronomía de la tierra. Un buen ajo o una buena berza, vinos de la tierra y los tradicionales pestiños -dulce típico navideño elaborado con harina, matalauva, ajolí, vino fino y miel- son ingredientes que acompañan ineludiblemente estas reuniones. Para calentar el cuerpo, nada mejor que una copita de anís. De esta manera las gargantas se preparan para una fiesta que se suele prolongar durante horas. Aunque todo el pueblo participa, es cuando intervienen las grandes voces de la tierra cuando la zambomba cobra su máximo brillo. El repertorio de cánticos es variadísimo. Legado de incalculable valor que nos dejaron nuestros antepasados para celebrar la Navidad como sólo sabe y puede hacerlo Jerez. Los villancicos dicen mucho acerca de la forma de sentir el pueblo estas entrañables fiestas. La riqueza de sus temas, costumbristas y religiosos, nos adentran en escenas de otros tiempos. La zambomba ha operado como un elemento aglutinador de todas las canciones del pueblo llano. De esta manera podemos encontrar en su extenso repertorio villancicos de corte religioso, como ‘Los caminos se hicieron’, canciones satíricas burlescas como ‘El curita’, villancicos de índole enumerativa como ‘De las doce palabras’, y un sinfín de estilos más. Los caminos se hicieron con agua, viento y frío, caminaba un anciano, muy triste y afligido, ¡gloria!, a su bendita madre Victoria, ¡gloria al recién nacido, gloria! Llegaron a un mesón, para pedir posada, y el mesonero ingrato, iba y se la negaba, ¡gloria!, a su bendita madre Victoria ¡gloria al recién nacido, gloria! (Fragmento del villancico ‘Los caminos se hicieron’)
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